13 cosas que los expertos no te dicen sobre la pérdida de peso

13 cosas que los expertos no te dicen sobre la pérdida de peso



 

Desde los sorprendentes alimentos que liberan grasa hasta por qué ver televisión puede ser más saludable de lo que crees, revelamos estos increíblemente sencillos secretos para perder peso

 

1. Tienes que comer grasas para derrotar a las grasas

Aunque mucho de las grasas malas (ciertas grasas saturadas en la carne muy procesada y la grasa trans que encuentras en algunas galletas) es mala para tu salud y para tu cintura, una dieta rica en las grasas correctas –las grasas buenas no saturadas- puede ayudar a ambos.

Las grasas buenas, como los ácidos grasos monoinsaturados que se encuentran en el aceite de olivo, nueces y aguacates, han demostrado ser poderosos reductores de grasa del estómago. Otras fuentes de grasas buenas son los ácidos grasos poliinsaturados, que se encuentran en el pescado y su aceite y en muchos tipos de nuez y semillas; éstos ácidos ayudan también a liberar grasa. Un estudio holandés encontró que el consumo de ácidos grasos poliinsaturados llevan a una tasa metabólica en reposo más alta (las calorías utilizadas sólo para vivir), como también para una quema de calorías inducida por dieta más alta. Los ácidos grasos poliinsaturados también se queman más rápido que las grasas saturadas en el cuerpo.

Lo que es más, las grasas te ayudan a sentirte más lleno –tienen 9 calorías por gramo comparadas con las 4 de proteína o carbohidratos. Así que una pequeña mordida de de algo delicioso, como un puñado de nueces o de crema de mantequilla en galletas integrales puede ayudarte a sentirte lleno durante horas.

 

2. Una dosis diaria de chocolate puede adelgazar tu cintura

Si eres como nosotros, recibes cualquier excusa para agregar más chocolate a tu vida. Para liberar la grasa aquí está el truco: come más cacao y menos azúcar. El cacao contiene más antioxidantes que la mayoría de los alimentos y eso es bueno por muchas cosas, incluyendo, si se consumen en moderación, la pérdida de peso. En un estudio del 2011 de la Journal of Nutrition, los investigadores vieron el efecto que los antioxidantes encontrados en el cacao tenían sobre los ratones obesos diabéticos. (Como el período de vida de un diabético es, en promedio, siete años más corto, buscaban cualquier promesa antienvejecimiento que la creciente ingesta dietética que este flavonoide pudiera dar). Sus descubrimientos: Los ratones vivieron más tiempo. El cacao redujo la degeneración de sus arterias aorticas y eliminaba la grasa acumulada.

Para agregar más cacao a tu dieta, compra cacao sin azúcar y añádelo a tus malteadas, café y otras recetas.

 

3. Los lácteos ayudan a la pérdida de peso

Desafortunadamente algunos mitos persisten sobre que los productos lácteos sabotean la pérdida de peso, pero la ciencia ha comprobado que esto no puede estar más alejado de la realidad. Las investigaciones muestran que aquellos que tienen deficiencias en calcio tienen una mayor grasa corporal y experimentan menos control sobre su apetito. Además, los estudios han encontrado que las fuentes lácteas de calcio, como el yogur, el queso bajo o sin grasa y la leche, son por mucho más efectivas acelerando la pérdida de grasa que cualquier otra fuente.

En un estudio de la Universidad de Tennessee, los investigadores demostraron que comer tres porciones de productos lácteos reducía significativamente la grasa corporal en los sujetos obesos. Si restringían las calorías un poco mientras continuaban con las mismas porciones diarias, aceleraba la pérdida de grasa y peso.

 

4. Perder peso temprano y rápido es mejor

Además de darte una ayuda psicológica, perder peso rápidamente puede también ayudarte a mantenerlo lejos durante más tiempo. Para aquellos que están acostumbrados a escuchar que lento y constante te ayuda a ganar la carrera, estas noticias son impactantes y contra-intuitivas.

En un estudio del 2010 de la Universidad de Florida, cuando los investigadores analizaron los datos de 262 mujeres de edad media que luchaban contra la obesidad, demostraron que perder peso más rápido llevaba a una pérdida de peso más grande en promedio y a un periodo de tiempo más largo sin recuperarlo.

 

5. Sólo ejercitarse no es una herramienta efectiva para perder peso

Aprendí esta lección de la forma más difícil. De 1998 a 2006 fui el director ejecutivo de la revista Fitness. Estudiar las investigaciones sobre la buena salud física y probar con las nuevas tendencias era parte de mi trabajo. Durante años creí que podía comer lo que quisiera porque me ejercitaba mucho. Pero entre más me ejercitaba, tenía más hambre. y entre más comía, más necesitaba hacer ejercicio para mantener un peso saludable.

Esto fue lo que ocurrió: Vi un incremento constante en mi peso corporal de una libra al año. Pensando que puedes comer lo que sea mientras haces ejercicio después es aparentemente una perspectiva peligrosa, particularmente si revisas las investigaciones de ahora. El ejercicio sólo lleva a una modesta disminución en el total del peso corporal: ¡menos de 3%!

 

6. La diferencia entre tener sobrepeso y un peso saludable puede reducirse a moverse

Las investigaciones muestran que la gente que es naturalmente delgada (ya conoces el tipo: parecen comer todo el día, lo que se les antoja, y nunca suben un kilo ni ganan tallas) automáticamente, incluso inconscientemente, encuentran maneras de moverse para deshacerse de las calorías extra que pueden estar ingiriendo.

Aunque no lo creas, la actividad física espontanea, como moverse, curvearse, cepillar tu cabello, lavar los trastes, etc., puede quemar 350 o más calorías al día, de acuerdo con las investigaciones de la Clínica Mayo.

 

7. Las sesiones largas de cardio no te ayudan a quemar grasa
Asiente con la cabeza si haces el mismo ejercicio una y otra vez. Te subes a la escaladora, la elíptica o a la caminadora y pones tu tiempo. Desafortunadamente, con esta estrategia de ejercicio puede de hecho puede salirte el tiro por la culata cuando se trata de perder peso y quemar grasa.

El ejercicio aeróbico requiere que incrementes tu producción de energía. Debido a que nuestro cuerpo está tratando siempre de mantenerse en balance, este tipo de movimiento puede de hecho actuar como un pie biológico para hacerte comer más, lo que puede sabotear tus esfuerzos por perder peso. Además de eso, las investigaciones demuestran que el continuo ejercicio aeróbico no es tan efectivo como la estrategia de control de peso como sorprender a tu cuerpo con entrenamiento de intervalos aeróbicos (pequeños golpes de trabajo arduo, también conocidos como entrenamiento de intervalos de alta densidad) o entrenamiento de fuerza (lagartijas, sentadillas o cualquier cosa que incremente el músculo y el poder).

 

8. Ver la televisión está bien: ¡pero que sea una comedia!

No te estamos recomendando que te olvides de tu rutina de ejercicio y te sientes en tu sillón a que comas papas fritas. Pero la televisión no es el demonio de la pérdida de peso que muchos expertos hacen de ella, particularmente si la utilizas para reír y sonreír.

Aquí te decimos por qué: el estrés puede hacer un daño enorme a tu salud (las investigaciones demuestran que puede incrementar la grasa corporal y reducir la pérdida de peso), y reír es el antídoto perfecto para aliviar el estrés y liberar grasas.

Además, es un potente quemador de grasas por sí mismo. Cuando las investigadores británicos vieron el número de calorías quemadas por reírse intensamente y las compararon con las calorías quemadas con otras actividades diarias (entrenamiento de fuerza, correr, e incluso aspirar), encontraron que una hora de risa intensa puede quemar hasta 120 calorías, ¡lo mismo que trabajar duro en el gimnasio!

 

9. ¿La verdadera razón por la que se te antoja la comida chatarra? ¡Porque estás pensando demasiado!

Si eres como muchos trabajadores de oficina, tu escritorio te da el doble golpe que incrementará tu grasa: No sólo estás sentado e inactivo en el escritorio la mayor parte del día, sino que este tipo de trabajo basado en la mente hace de hecho más difícil controlar el apetito y nos hace comer más calorías grasa. Las investigaciones sugieren que debido a que las neuronas dependen casi exclusivamente de la glucosa como combustible, el trabajo mental intenso lleva a niveles inestables de glucosa. Ya que el trabajo requiere de la glucosa para maximizar el poder mental… bueno, naturalmente buscamos más de ese combustible.

Para ser más astutos que ese disparador de grasa, es importante que sacies tu hambre con combustibles basado en fibra, proteína y calcio. Así que la próxima vez que sientas esas punzadas de hambre, busques yogur griego sin grasa o zanahorias con una cucharada de mantequilla de maní en vez de comer una bolsa de papas.


10. Un vaso de vino al día es un liberador de grasa efectivo

Mucha gente me ha preguntado si está bien tomar un poco cuando se intenta perder peso. Buenas noticias: Muchos estudios demuestran claramente que un pequeño vaso de vino tinto al día es bueno para tu salud. Ahora existen numerosos estudios en animales que enfatizan esta promesa como liberador de grasa.


En un gran estudio de más de 19,000 mujeres de edad mediana de peso normal, aquellas que eran bebedoras ligeramente moderadas ganaban menos peso y tenían menos riesgo de sobrepeso que aquellas que no tomaban alcohol. Y en otro estudio diferente en animales realizado en el 2006, los investigadores encontraron que el resveratrol, un poderoso antioxidante que encuentras en el vino tinto, mejoraba la resistencia al ejercicio y protegía contra la obesidad inducida por dieta y a la resistencia a la insulina, que es precursora de la diabetes.

 

11. No toda la azúcar es mala cuando se trata de perder peso

No es un secreto que Norteamérica tiene un problema con el azúcar: de acuerdo con la Asociación Norteamericana del Corazón, comemos 22 cucharadas de azúcar al día en promedio. (Recomiendan seis para las mujeres y nueve para los hombres). Mientras que reducir por completo el consumo de azúcar es una jugada inteligente y saludable, también debes considerar cambiar algo de azúcar por miel. La miel ha demostrado ser una gran promesa en los estudios animales para reducir el incremento de peso y la adiposidad (grasa) cuando sustituye al azúcar. Es una alternativa nutritiva para liberar grasa que también contiene propiedades antibacteriales, antivirales y fungicidas. Puede mejorar el control de la sangre y es un buen supresor de la tos, además de que incrementa la inmunidad.

 

12. Escatimar el sueño puede evitar la reducción de calorías
Cuánto tiempo duermes afecta directamente a tu masa corporal. Un estudio encontró que aquellos que seguían dietas que dormían 8 ½ horas de sueño por noche perdían 56% más de grasa corporal de lo que lo hacían cuando comían la misma dieta pero sólo dormían 5 ½ horas por la noche. Otra investigación de la Universidad de Columbia reveló que la gente puede comer 300 calorías extra al día cuando intentaban dormir menos horas de lo usual. La falta de sueño interfiere con las hormonas leptina y grelina, que regulan el apetito. Eso significa que te sentirás con más hambre y con más probabilidades de realizar comportamientos de alimentación pobres. ¡También puedes buscar más energía en la forma de comida chatarra nada saludable!

 

13. Tu arma secreta para perder peso puede ser un buen filtro de aire
Más y más investigaciones revelan que las toxinas, químicos y compuestos que llenan nuestros alimentos y productos de belleza contribuyen al incremento de grasa en toda nuestra nación. Y la contaminación del aire incrementa particularmente las malas grasas. Un estudio del 2011 de Colegio de Salud Pública de la Universidad Estatal de Ohio encontró que: La exposición a la materia de partículas finas (contaminación del aire) crea la resistencia a la insulina, reducía la tolerancia a la glucosa e incrementaba la inflamación, llevando a los investigadores a determinar que una exposición a largo plazo a la contaminación del aire es un factor de riesgo para la diabetes. Y como sabemos, la diabetes y la obesidad son primos cercanos (80 a 85 por ciento de los diagnosticados con diabetes tipo 2 son obesos).

 

Por Liz Vaccariello, tomado de la Dieta Digest (Reader’s Digest Association Books)


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