Planificación del ejercicio físico

Planificación del ejercicio físico



Con el fin de mejorar la calidad de vida y prevenir enfermedades y patologías graves, es importante educar tanto a las nuevas generaciones como a las personas de cualquier edad hacia una serie de hábitos de vida beneficiosos y saludables.

La actividad física incide sobre el estado de la salud humana, y está asociada directamente con el desarrollo y la pérdida de las funciones intelectuales. Los beneficios de la actividad física son muy numerosos y diversos, atendiendo factores como la edad, el sexo, la presencia de ciertas enfermedades y problemas físicos, y la diferencia entre el peso real y el ideal, entre otros. Por ejemplo, la actividad física protege contra la muerte prematura por enfermedad de las arterias coronarias; por lo que cuanto mayor sea la calidad y la cantidad de actividad física que realizamos, menor será el riesgo de padecer enfermedades arteriales y cardiovasculares en general. Es más probable que el corazón sufra un infarto o un paro cardiaco si no realizamos ejercicios físicos, mientras que entre las personas que se preocupan por su salud, que realizan actividades adecuadas a sus características y que mantienen una alimentación adecuada disminuyen en un 90% las posibilidades de padecer patologías, muy relacionadas también con el sobrepeso y la obesidad.

¿Cómo realizar un análisis personal y un plan de ejercicios adaptado a las propias características de cada individuo?

En primer lugar, debemos centrarnos en cumplir los objetivos básicos, que son básicamente la tarea de analizar la evolución histórica de la condición física en el paciente, generar en el individuo la necesidad de utilizar el ejercicio físico diario para mantener sus capacidades en el mejor estado posible, y a su vez, la necesidad de la estimulación regular y controlada de todo el cuerpo, mediante ejercicios genéricos y específicos, para mejorar las cualidades físicas y las capacidades del individuo.

Otros objetivos importantes son evaluar y diagnosticar la condición física actual del individuo, analizar la resistencia aeróbica y anaeróbica, la velocidad y la fuerza, entre otras cualidades y capacidades físicas, así como desarrollar la condición física individual.

Esta evaluación nos mostrará el estado físico en general, lo que nos llevará a una serie de actividades físicas específicas o un determinado deporte, además de establecer unos puntos de referencia para valorar periódicamente el progreso. La intensidad de los ejercicios se determina a través de la frecuencia cardiaca máxima, mediante tablas por edad y sexo, pruebas de esfuerzo y carga física, o mediante coeficientes establecidos. Las tablas de porcentaje de la frecuencia cardiaca que debería alcanzarse durante la actividad física suelen oscilar, en personas sanas, entre el 30 y 90% de la frecuencia cardiaca máxima, que se calcula restando a 220 la edad del individuo.

Ejemplo: Si tengo 45 años, 220 - 45 = 175. Mi frecuencia cardiaca máxima es de 175 pulsaciones por minuto.

¡A ejercitarse!

 


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